Cuánto se paga por la terraza de un bar

Cuánto se paga por la terraza de un bar

Si tienes un bar o restaurante, sabes que montar una terraza puede marcar la diferencia entre sobrevivir y prosperar. Después de todo lo que pasamos con la pandemia, las terrazas se convirtieron en el salvavidas de muchos hosteleros. Pero claro, poner esas mesas en la calle no es tan sencillo como sacarlas y ya está. Hay todo un mundo de papeleo, tasas y normativas que pueden marearte si no sabes por dónde empezar. En esta guía te voy a contar todo lo que necesitas saber sobre cuánto te va a costar esa terraza soñada, qué factores van a influir en el precio y cómo lidiar con el papeleo sin perder la cabeza.

¿Cuánto cuesta la licencia de terraza para bares y restaurantes?

Vamos al grano: ¿cuánto hay que aflojar? Pues mira, aquí viene la primera sorpresa (o quizás no tanto si ya llevas tiempo en esto). Los precios bailan una barbaridad. Puedes estar pagando desde unos modestos 200 euros al año si tu bar está en una zona tranquila, hasta más de 5.000 euros si te ha tocado la lotería de estar en pleno centro de una ciudad turística. Sí, has leído bien. La diferencia es brutal, ¿verdad?

El ayuntamiento calcula estas tasas mirando principalmente dónde está tu local. Es como el mercado inmobiliario: ubicación, ubicación, ubicación. Si tu bar está en esa calle donde todo el mundo quiere estar, prepárate para pagar como si fuera oro el metro cuadrado. Pero ojo, que no solo importa dónde estás, también cuenta cuánto espacio ocupas y qué pones en tu terraza.

Factores que determinan el precio de la licencia de terraza

Vale, ya sabemos que la ubicación manda, pero hay más chicha en este asunto. El tamaño de tu terraza es clave - y cuando digo tamaño, me refiero a cada centímetro cuadrado que ocupes en la acera. Los ayuntamientos son muy precisos con esto, créeme.

¿Qué más cuenta? Pues prácticamente todo: cuántas mesas y sillas quieres poner (y no te pases de listo poniendo más de las autorizadas, que luego vienen las multas), si tu terraza va a estar montada todo el año o solo cuando hace buen tiempo, y si vas a poner esos extras que tanto gustan a los clientes pero que encarecen la factura: sombrillas gigantes, estufas para el invierno, una tarima bonita... Todo suma.

Y aquí viene algo que muchos hosteleros descubren tarde: cada ayuntamiento tiene su propia clasificación de calles. Tu bar puede estar en una calle de "categoría especial" y ni lo sabías. Sorpresa desagradable cuando llega la factura.

Diferencias de tasas según la ubicación del establecimiento

Te voy a poner ejemplos reales para que veas la locura de diferencias que hay. En Madrid, si tu bar está en un barrio de las afueras, puedes pagar unos 10 euros por metro cuadrado al año. Parece razonable, ¿no? Pero si ese mismo bar estuviera en la Gran Vía o en la Puerta del Sol, estarías hablando de más de 100 euros por el mismo metro cuadrado. Es decir, una terraza de 20 metros cuadrados te puede costar 200 euros al año o 2.000 euros. Ahí es nada.

Barcelona, Sevilla, Málaga... todas las ciudades turísticas tienen esta escala de precios. Y tiene su lógica, aunque duela en el bolsillo. Una terraza en la plaza mayor de cualquier ciudad puede generar diez veces más ingresos que otra en una calle secundaria. El problema es cuando tu bar está justo en el límite entre una zona y otra. Un lado de la calle puede ser categoría A y el otro categoría B. La vida del hostelero, ya se sabe.

Plazos de renovación de la licencia de terraza

Y aquí viene otra cosa que pilla a muchos por sorpresa: esto no es pagar una vez y olvidarte. La licencia de terraza es como una suscripción anual que tienes que renovar religiosamente. La mayoría de ayuntamientos te piden que renueves cada año, aunque algunos (los menos) ofrecen licencias por temporada o incluso permisos que duran varios años si cumples ciertos requisitos.

¿Mi consejo? Marca en rojo en tu calendario cuándo tienes que renovar. Normalmente tienes entre uno y tres meses antes de que caduque tu licencia actual para presentar la renovación. Si se te pasa, pueden multarte por tener la terraza funcionando sin permiso, y créeme, esas multas duelen más que pagar la tasa a tiempo.

Y cuidado si decides cambiar algo: añadir una mesa más, poner una sombrilla nueva, cambiar las sillas... Cualquier modificación requiere avisar al ayuntamiento y, probablemente, pagar un poco más. Es un rollo, lo sé, pero es mejor hacerlo bien que arriesgarte a una sanción.

¿Qué normativas regulan las terrazas de hostelería en la vía pública?

Aquí entramos en terreno pantanoso. Cada ayuntamiento tiene su propia ordenanza de terrazas, y algunas parecen escritas para que no las entienda nadie. El objetivo, en teoría, es encontrar el equilibrio entre dejar trabajar a los hosteleros y respetar el derecho de los vecinos a usar las calles sin obstáculos. En la práctica... bueno, ya sabes cómo son estas cosas.

Las ordenanzas regulan absolutamente todo: desde a qué distancia tienes que estar de un paso de peatones (spoiler: más lejos de lo que piensas) hasta qué color pueden tener tus sombrillas. Algunas ciudades son más estrictas con el ruido, otras con la estética, y algunas parece que con todo a la vez.

Ordenanzas municipales sobre terrazas de bares

Cada ordenanza municipal es un mundo. Te encuentras con cosas como horarios súper restrictivos (tu bar puede cerrar a las 2, pero la terraza tiene que estar recogida a las 12), limitaciones sobre el tipo de mobiliario (nada de esas sillas de plástico blanco en el centro histórico), y mil normas sobre dónde puedes y no puedes poner publicidad.

Lo de la ocupación de la acera es otro tema delicado. La mayoría de ayuntamientos te dicen que solo puedes ocupar un porcentaje de la acera, dejando siempre un paso libre para los peatones. Esto puede ser el 50% en algunas calles anchas, o puede significar que apenas te cabe una fila de mesas en calles más estrechas. Y ni se te ocurra ocupar más espacio del autorizado "solo por hoy que hay mucha gente". Los inspectores tienen ojos de lince para estas cosas.

Requisitos legales para instalar una terraza

Antes de soñar con tu terraza llena de clientes felices, toca cumplir con una lista de requisitos que parece interminable. Primero, tu bar tiene que estar en regla: licencia de actividad al día, todas las tasas pagadas, ninguna deuda con el ayuntamiento. Es como pedir un crédito al banco, revisan hasta el último papel.

El tema del espacio libre para peatones es sagrado. Normalmente piden entre metro y medio y dos metros libres, y esto no es negociable. Da igual que tu competidor de enfrente parezca ocupar toda la acera, tú tienes que cumplir la norma. También hay distancias mínimas a respetar: ni muy cerca de las paradas de bus, ni tapando vados, ni bloqueando escaparates de otros comercios.

Y luego está el seguro. Necesitas uno específico que cubra lo que pueda pasar en la terraza. Porque claro, si alguien tropieza con una de tus mesas, la responsabilidad es tuya. Y no olvides el tema de la accesibilidad: tu terraza no puede ser una carrera de obstáculos para personas con movilidad reducida.

Sanciones por incumplimiento de la ordenanza de terrazas

Las multas son el coco de cualquier hostelero, y con razón. Te puede caer una sanción de 300 euros por una tontería como tener una mesa de más, y si la cosa es grave o eres reincidente, hablamos de más de 3.000 euros. Sí, así como suena.

¿Qué es lo que más multan? Pues los clásicos: ocupar más espacio del permitido (esa mesa extra que pones porque "total, por una..."), no respetar los horarios (dejar la terraza puesta "solo cinco minutos más"), o poner elementos no autorizados (ese barril tan chulo que compraste pero que no declaraste).

Lo peor no es solo la multa económica. Si acumulas infracciones, pueden quitarte la licencia. Y entonces sí que la has liado: te pueden prohibir solicitar una nueva durante meses o incluso años. Por eso, aunque sea un rollo, es mejor cumplir las normas a rajatabla.

¿Cómo calcular la tasa municipal por tener una terraza en un bar?

Vale, vamos a las matemáticas. Aunque cada ayuntamiento tiene su fórmula, la mayoría funciona de forma parecida. Cogen la superficie total que ocupas (y cuidado, que cuentan todo: mesas, sillas, el espacio entre ellas, hasta las macetas si las pones) y la multiplican por la tarifa de la zona donde estás.

A eso le pueden aplicar coeficientes según diferentes factores. ¿Tu terraza es permanente o temporal? ¿Tienes tarima? ¿Pones elementos fijos? Todo esto puede hacer que la factura suba. Mi recomendación: antes de hacer números en una servilleta, pásate por el ayuntamiento o consulta su web. Muchos tienen calculadoras online donde puedes hacerte una idea bastante aproximada de lo que te va a tocar pagar.

Precio por metro cuadrado de ocupación de la vía pública

Los números varían una barbaridad. En una ciudad mediana normalita, puedes estar pagando entre 15 y 50 euros por metro cuadrado al año. Parece asumible, ¿verdad? Pero en Madrid o Barcelona, en las zonas top, prepárate para pagar 150 euros o más por el mismo metro cuadrado. La diferencia es salvaje.

¿Cómo calculan la superficie? Pues aquí no valen trucos. Miden todo el espacio que ocupas, no solo donde están las mesas. Esos pasillos entre mesas para que pasen los camareros también cuentan. ¿Pusiste un macetero para delimitar tu terraza? Cuenta. ¿Una estufa en invierno? También. Y si instalas una tarima o algo que requiera anclarse al suelo, prepárate para un recargo extra. Los ayuntamientos no perdonan ni un centímetro.

Tarifas según el número de mesas y sillas

Algunos ayuntamientos, para simplificar (o eso dicen), cobran por "velador" en lugar de por metro cuadrado. Un velador es el conjunto típico de una mesa con cuatro sillas. Puede costar desde 40 euros al año en una zona tranquila hasta más de 200 euros en calles principales. Suena más sencillo, ¿no?

El problema viene cuando tu configuración no es la estándar. ¿Qué pasa si tienes mesas altas con taburetes? ¿O esos bancos corridos que están tan de moda? Pues que cada ayuntamiento tiene su tabla de equivalencias, y a veces sale más caro salirse de lo tradicional. Y ojo: aunque quites mesas en invierno porque hay menos clientela, normalmente pagas la tasa completa igual. A no ser que hagas el papeleo para modificar temporalmente tu licencia, claro. Más burocracia.

Variaciones de precios según temporada alta o baja

Aquí hay algo de luz al final del túnel. Muchos ayuntamientos entienden que no es lo mismo tener una terraza en agosto que en enero. Por eso ofrecen reducciones que pueden ir del 30% al 50% para la temporada baja. No está mal, ¿eh?

En zonas de playa la diferencia es aún más marcada. Puedes pagar el triple en verano que en invierno, lo cual tiene sentido si piensas en la diferencia de facturación. Algunos sitios incluso te dejan pedir licencias solo para eventos puntuales: las fiestas del pueblo, Semana Santa, Navidad... Pagas proporcionalmente y no tienes que mantener la licencia todo el año si no te compensa. Es cuestión de hacer números y ver qué te sale más a cuenta.

¿Qué procedimiento seguir para solicitar una licencia de terraza?

Llegamos al meollo burocrático del asunto. Conseguir una licencia de terraza es como una gymkana administrativa. Primero toca reunir un montón de papeles (y cuando digo montón, es montón), después presentarlos en el registro del ayuntamiento o, si tienes suerte, a través de la sede electrónica. Y luego... a esperar.

Mi experiencia me dice que esto no es algo que puedas dejar para última hora. El proceso puede llevar semanas o incluso meses, especialmente si tu solicitud coincide con la de otros muchos hosteleros (típico en primavera, cuando todo el mundo quiere tener la terraza lista para el buen tiempo). Ármate de paciencia y, sobre todo, asegúrate de que todos los papeles están perfectos desde el principio. Un error tonto puede retrasar todo el proceso.

Documentación necesaria para obtener una licencia de terraza

La lista de documentos que te van a pedir parece sacada de una película de Kafka. Necesitas el formulario oficial (obvio), pero también una copia de tu licencia de actividad, planos súper detallados de dónde va cada mesa y cada silla (y no vale un dibujo a mano, tiene que ser a escala), fotos del sitio donde quieres poner la terraza y del mobiliario que vas a usar.

Ah, y el seguro de responsabilidad civil específico para la terraza, que ese es imprescindible. También el justificante de haber pagado las tasas de tramitación (sí, pagas por que te hagan el favor de revisar tu solicitud). Si tu terraza necesita tarima o algún elemento fijo, puede que te pidan hasta un proyecto firmado por un técnico. Y si estás en una zona histórica o cerca de un edificio protegido, prepárate para informes adicionales de patrimonio. Es agotador, lo sé, pero es lo que hay.

Trámites en el Ayuntamiento para terrazas de bares y restaurantes

Una vez entregas todo el papeleo, empieza el baile de ventanillas. Tu solicitud pasa por urbanismo, que mira si cumples las distancias. Luego por movilidad, que comprueba que no entorpeces el tráfico peatonal. Medio ambiente puede meter baza si hay árboles cerca. Y así con cada departamento que tenga algo que decir.

En muchos casos mandan a un inspector a medir y verificar que todo lo que has puesto en los papeles es verdad. Este es el momento clave: si las medidas no cuadran o hay algo que no habías declarado, vuelta a empezar. Por eso es tan importante ser preciso desde el principio.

Si tu terraza está en una zona complicada (cerca de monumentos, en calles compartidas con otras administraciones...), el proceso se complica aún más. Necesitan informes de otros organismos, y eso añade semanas al proceso. Al final, cuando todos han dado su visto bueno, el concejal de turno firma la autorización. Si hay suerte, te la dan tal cual la pediste. Si no, te ponen condiciones que tienes que aceptar sí o sí.

Tiempo de espera para la aprobación de la solicitud

¿Cuánto hay que esperar? Pues depende. En el mejor de los casos, si todo está perfecto y no hay mucha cola, puedes tener tu licencia en 4-6 semanas. Pero siendo realistas, cuenta con 2-3 meses, especialmente si estás en una ciudad grande donde reciben cientos de solicitudes.

Existe eso del "silencio administrativo positivo" que suena muy bien: si pasan tres meses sin respuesta, se supone que tu solicitud está aprobada. Pero ojo, esto es un arma de doble filo. Aunque técnicamente puedas montar tu terraza, si luego resulta que algo no cumplía la normativa, el problema es tuyo. Por eso siempre es mejor esperar la resolución oficial.

Un truco que funciona en algunos ayuntamientos: pide cita con los técnicos antes de presentar la solicitud formal. Revisan tu documentación, te dicen si falta algo o si hay algún problema evidente, y así evitas sorpresas desagradables. No todos los ayuntamientos ofrecen este servicio, pero si el tuyo sí, úsalo. Te puede ahorrar semanas de espera y dolores de cabeza.

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